miércoles, 15 de abril de 2009

Ideas para que duerma mejor

Texto copiado de la revista española "El mundo de tu bebé"
Autora: Rosa Jové, psicóloga infantil y juvenil, psicopedagóga, especialista en antropología de la crianza y autora de "Dormir sin lágrimas".

Todos los niños nacen con un sueño muy caótico y duermen tanto de día como de noche. O como dicen muchas madres agotadas por las exigencias que supone la crianza durante las primeras semanas: duermen tan poco de día como de noche.

Para saber si tu hijo está descansando adecuadamente es importante evaluar las horas que duerme y si el período en el que lo hace es el correcto. Para ello os será útil consultar las referencias que adjuntamos en el recuadro de la siguiénte página sobre las horas totales que se espera que pueda dormir un niño según su edad*. También podréis consultar la cantidad de siestas esperadas y su duración.

Después de valorar objetivamente las horas de sueño de su hijo, la mayoría de padres y madres va a darse cuenta de que su niño es normal y que el único problema está en que le cuesta conciliar el sueño o se despierta por las noches más de lo que los padres pueden soportar.

Si es así, podemos dar una serie de consejos para mejorar esas noches, pero no porque el niño lo necesita, sino para ayudar a los padres a estar mejor. Estamos convencidos de que el sueño es un proceso evolutivo y que tarde o temprano vuestro hijo va a dormir de un tirón. Es importante recalcarlo: todas las ideas que vamos a proponer son para que los padres puedan descansar mejor, no porque el niño tenga ningún problema.

Algunas sugerencias

Una vez establecido este criterio, te presentamos una propuesta con los posibles pasos a seguir:

- Sé realista. Mira bien las horas de sueño estándar y fíjate en lo que es normal en los niños de la edad del tuyo. No esperes que duerma 14 horas de un tirón, ni siquiera siguiendo estos consejos. En cuanto al tiempo que puede "invertir" en conciliar el sueño, se considera normal que tarde hasta unos 15 minutos. Si cuesta más, ¡quizás lo que sucede es que no tiene sueño!
- Haz un registro del sueño. Así podréis comprobar con datos objetivos el punto anterior, ya que a veces la impresión que uno tiene no es la real. En un estudio de los doctores Milberg y Gerold se concluyó que los despertares semanales por la noche constatados en registros era de 14,8 de media, mientras que los explicados por los padres eran 25,7. ¡Casi un 50% menos! El registro también os servirá para comprobar los avances de su hijo.
- Mira las señales de tu hijo. Cuando empiece a tener sueño, acuéstalo. Intenta conseguir que esos momentos se conviertan en una hora fija cada día.
- Reducid la ansiedad. Este consejo es para niños y para adultos: no es bueno que estemos ansiosos o estresados para dormir. Así que tenemos que procurar que los niños tengan días más tranquilos para que sus noches también sean más tranquilas. ¿Llegamos de trabajar justo cuando muestra tener sueño? ¿Cuanto tiempo pasamos al día con él? No basta con 10 minutos, por mucho amor que le demos en ese tiempo. Las prisas y los niños son una mala combinación. Intenta analizar que condiciones puedes mejorar para que tu hijo duerma más fácilmente.
- ¿Somos coherentes? Cuando evalúes sus progresos, evalúa si las personas que cuidan de él han cumplido su parte: si hemos establecido un horario hemos de ser consecuentes con él; y si hemos decidido darle días más tranquilos, deberemos hacerlo.
- Revisa el ambiente. Para que un niño pueda dormirse con más facilidad todo debe llamar al sueño. Rebaja la intensidad de la luz, procura que no haya mucho ruido y que la actividad de las personas de la casa sea relajada. Cuida la temperatura: un exceso de calor dificulta la conciliación del sueño.
- Dormir ha de ser algo agradable. Por lo tanto, haz este momento agradable para tu hijo. Si es pequeño y no habla, mira lo que más le gusta. A medida que se haga mayor, puedes preguntarle que prefiere -un cuento, compañía, una canción...- Busca algo que también sea agradable para ti: si tu hijo tiene dos años, mecerlo será pesado; así que, poco a poco, cambia esa rutina por algo que os vaya bien a los dos.
- Técnicas adecuadas. En los bebés pequeños suele funcionar todo aquello que les recuerde el útero materno: tenerlo en brazos, envolverlo firmemente en una tela, mecerlo, cantarle, hacerle compañía... Una vez que pasa este período -de los siete meses hasta el año y medio- necesita sentirse seguro y relajado. La compañía seguida de un rítmico balanceo o canto, es lo más frecuente en la mayor parte de sociedades a estas edades. A partir de los dos años normalmente sólo necesita la compañía de sus seres más queridos. Y a partir de los tres años esta compañía no se limitará a los cuidadores más cercanos, sino que podrá ser la de un hermano. Las camas de hermanos funcionan muy bien en este período. Si tenéis un hijo mayor ponedlo a dormir con el pequeño en la misma cama, si esta es grande, o juntad dos camas o dos colchones si son pequeñas. A partir de los cuatro o cinco años podrán dormir separados, aunque mejor que compartan la habitación con alguien, y tan sólo necesitarán un cuento para dormir.

Estas técnicas son orientativas según la edad del niño. Adáptalas al tuyo. Nadie mejor que tú sabe lo que a tu hijo le relaja más, pero recuerda que la lactancia materna favorece el sueño del bebé tanto por la propia composición de la leche como por el contacto con la madre. El colecho ayuda al bebé a regresar al sueño con más facilidad si se despierta por la noche porque se sincroniza con la respiración de quién le acompaña.
- Atiende sus despertares. Seguramente con algunos de estos consejos tu hijo tardará menos en conciliar el sueño... Pero es posible que se despierte por la noche. En ese caso, intenta evaluar como duerme mejor y más seguido -cerca de ti, separado, en un lugar determinado...-. Después intenta averiguar si tiene alguna alteración del sueño. Pero siempre acude pronto: si tardas sufrirá, puede desvelarse totalmente y costarle mucho más volverse a dormir.

Valorar la situación antes de actuar

Algunos niños duermen más y otros menos, pero podemos hablar de unas horas de sueño estándar:

-Desde el nacimiento hasta los dos meses duermen entre 12 y 16 horas. El 50% es sueño diurno en varias secuencias.
-De los tres a los seis meses duermen entre 10 y 15 horas. El 30-40% del sueño es diurno y hacen varias siestas.
-Entre los seis y los nueve meses duermen de 11 a 14 horas. El sueño diurno se reduce al 20-25%, con dos o tres siestas mañana y tarde.
-De los nueve meses al año y medio duermen 10-13 horas y el 15% del sueño es diurno. Hacen dos siestas más reducidas, aunque al final de este período tienden a hacer sólo una.
-Del año y medio a los tres duermen entre 9,5 y 12 horas. El 10% del sueño es diurno y hacen una sola siesta.

Para comprobar cuanto duerme tu hijo, realizad un registro: coged una cuadrícula y escribid las horas al lado de cada cuadrado. Si tu hijo duerme de las 8:30 a las 11 h, pues pinta los dos cuadrados y medio correspondientes a esa franja. Si lo vas haciendo así sabrás con toda certeza cuantas horas duerme tu hijo cada 24.

1 Los niños duermen una cantidad determinada de horas al día: si hacen un número excesivo de siestas al día, dormirán menos por las noches. Consulta las siestas para su edad.
2 A partir de los siete meses, si se despierta mucho por la noche, mejor que las siestas no superen las dos horas de duración.


¿Tiene su horario interno?

-Revisa el registro. El primer paso es ver si tu hijo se acuesta y se levanta a la misma hora. Si no es así, mira que horas suelen ser las mejores para él y síguelas durante un tiempo.
-Cuando tu hijo ya se acueste o se levante más o menos a la misma hora, mira a qué hora tiene sueño por la noche y, entonces, acuéstale lo antes posible. Por la mañana, si algún día no se despierta a su hora habitual, puedes despertarle con música o luz, siempre algo muy suave, que no le moleste.

¿Puede dormir menos de día?

-A partir de este momento vamos a intentar que el sueño diurno se reduzca a favor de un sueño nocturno más largo. Para ello vamos a fijarnos en las siestas.
-Generalmente, a partir de los seis meses los bebés sólo necesitan dos siestas y a partir del año, una única siesta. Puedes consultar las horas de referencia para saber lo que es más frecuente a su edad. Se trata de agrupar los períodos de sueño diurno en estas siestas.
-Intenta que el horario de las siestas sea el adecuado. Tanto si hace una como dos, intenta repartirlas a lo largo del día, de manera que disten tanto de la hora de levantarse como de la de acostarse, y haya suficiente separación entre ellas si son dos.

Respetar la naturaleza de los bebés.

Los intentos de "modificar" su sueño tienen limitaciones:

- Esperar a los siete meses. No intentes hacer nada antes de que el niño tenga adquirido el ritmo circadiano (seis o siete meses) puesto que aún no tiene regulado su sueño y no puede hacerlo.
- También debe haber iniciado la alimentación complementaria (a partir de los siete meses). Antes podemos provocarle hipoglucemias, puesto que la alimentación debe ser a demanda.

Trastornos del sueño.

Es importante descartar alguna alteración significativa antes de intentar que nuestro hijo "duerma bien".

En nuestro país la asistencia médica está prácticamente garantizada para todas las personas, por lo tanto, seguramente, se habrá hecho un seguimiento pediátrico del menor desde su nacimiento. Si tu o su pediatra sospecháis que el niño tiene algún trastorno del sueño (apneas, terrores nocturnos, pesadillas, bruxismo...) es importante que lo habléis y que descartéis la posible anomalía antes de empezar cualquier intento para que el niño, y sobre todo los padres, durmáis más por las noches.

martes, 24 de febrero de 2009

Qué es la Crianza con Apego?

"La crianza con apego (attachment parenting), una frase acuñada por el pediatra William Sears, es una filosofía basada en los principios de la teoría del apego en la psicología del desarrollo. Según la teoría del apego, un fuerte enlace emocional con los padres durante la infancia, también conocido como apego seguro, es un precursor de relaciones seguras y empáticas en la edad adulta."fuente

"Cuando nacemos, el principal plan que tiene la naturaleza con nosotros es que podamos sobrevivir. Para ello nos “apega” con las personas que nos cuidan, ya que está comprobado que teniendo a un cuidador cerca vivimos más (recordad que somos una especie muy incompletita cuando nacemos). Por eso es tan importante que los bebés nos reclamen cuando no estamos cerca y por ello es tan importante que nosotros intentemos satisfacer sus necesidades más importantes (alimento, sueño, higiene, contacto…). Solo así se crea un apego seguro entre el niño y sus padres: el niño se da cuenta que tiene personas que le quieren y que le van a cuidar pase lo que pase, y por eso será un niño feliz.


Es importante durante los primeros años de la vida de un niño dejarle bien clarito que siempre estaremos con él, que siempre le querremos y le cuidaremos, aunque a veces no nos guste “exactamente” lo que hace. Eso es la base de una personalidad segura, independiente y con una autoestima capaz de soportar altibajos y adversidades. " fuente

"Los padres que practican la crianza con apego creen que los niños no lloran para manipularles, sino para comunicar una necesidad física o emocional. Por eso no les dejan llorar sino que intentan confortarles y hacerles felices. Los padres confían que sus propios hijos sigan su propio ritmo de crecimiento. La estabilidad emocional, y la independencia de pensamiento y acción son posibles ya que sus necesidades han sido cubiertas en todo momento." fuente

Por último, la crianza con apego apela por:


* Contacto físico constante con su madre (o algún otro cuidador) desde el nacimiento.* Dormir en la cama de sus padres, en constante contacto físico, hasta que la abandona por propia voluntad (habitualmente hacia los dos años).
* Amamantar a demanda, respondiendo a las señales que emita el bebé con su cuerpo.
* Ser cargado constantemente en brazos o de otra manera (pero siempre en contacto con alguien, normalmente su madre), y que pueda observar (o alimentarse o dormir) mientras la persona porteadora hace sus quehaceres habituales.
* Hacer que los cuidadores respondan inmediatamente a las señales del bebé (lloros, quejidos, etc.), sin juzgarlo ni obviar sus necesidades, y sin convertirlo en el centro constante de atención.
* Sentir (y satisfacer) sus expectativas de que se trata de un ser social y cooperativo por naturaleza, de sus fuertes instintos de autoconservación, y de que es bien recibido y útil." fuente

lunes, 26 de enero de 2009

La Importancia de la Posición en el Parto


La mayoría de las mujeres cuando se les habla de parto, en lo primero que piensan es en el dolor. Me pregunto, ¿porqué un proceso tan natural y bello como el parto tiene que implicar tanto dolor? se me viene a la cabeza las imágenes que vemos en las películas cuando muestran un parto y en los gritos y caras de sufrimiento que se muestran.


Un contribuyente importante al dolor es la posición:

"En las culturas tradicionales, las mujeres paren de forma natural en posiciones verticales como arrodilladas, paradas, etc. En las sociedades occidentales, los médicos han influido para que las mujeres tengan su parto acostadas sobre su espalda, algunas veces con las piernas levantadas mediante el uso de estribos. La revisión de los ensayos encontró que los estudios no fueron de buena calidad, pero demostraron que cuando las mujeres tuvieron el parto acostadas de espalda, éste fue más doloroso para la madre y causó más problemas con respecto a la frecuencia cardiaca fetal. Hubo más mujeres que necesitaron ayuda por parte de los médicos mediante el uso de los fórceps y hubo más mujeres con incisiones en el canal del parto, pero hubo menos pérdidas sanguíneas."fuente

"Numerosos estudios demuestran que la posición vertical favorece el parto y la horizontal lo entorpece. En horizontal, el canal del parto se alarga y estrecha y el coxis se dirige hacia lo alto, convirtiéndose en una vía de paso más angosta para el bebé, y además cuesta arriba. En posición vertical la vagina se amplía y acorta, pero además la presión de la cabeza del bebé sobre el cuello del útero ejerce un efecto hormonal que estimula la producción interna de oxitocina, y por tanto la dilatación. La posición vertical acorta y amplía el canal del parto, permite que las articulaciones de la cadera se abran más para dar paso al bebé, facilita sus movimientos de rotación y permite que la fuerza de la gravedad le ayude en su descenso. Episiotomía y fórceps son procedimientos técnicos que sustituyen la fisiología de la mujer y la gravedad con evidentes y penosos efectos secundarios para la madre y el bebé." fuente

Pero la posición no se asocia sólo al dolor:

"En la mujer embarazada, el peso del útero aumenta la presión sobre la arteria aorta, la vena cava inferior y los vasos retro-perineales. La posición tumbada de espaldas incrementa la presión en la vena cava inferior, disminuyendo su calibre y aumentando el volumen de sangre en el tercio inferior del tronco y los miembros inferiores, lo que disminuye la sangre en circulación en el resto del cuerpo y concretamente en el útero. Al disminuir el oxígeno en el útero, el ritmo de las contracciones se altera. Entre otros efectos, lo más normal es que la mujer padezca de disnea, malestar, mareos por hipotensión y edema de piernas, y que el feto altere su ritmo cardiaco, emitiendo mensajes de sufrimiento fetal, que el monitor registrará puntualmente. Un simple cambio de postura, como, por ejemplo, tumbarse de lado, es con frecuencia suficiente para mejorar la circulación sanguínea." fuente